El café es uno de los productos agrícolas de mayor relevancia histórica, económica y cultural en El Salvador. Durante décadas ha representado una fuente clave de divisas, empleo rural y exportaciones, aunque también ha estado vinculado con estructuras de desigualdad social, concentración de la tierra y explotación laboral. A pesar de su importancia estratégica, el modelo cafetalero salvadoreño continúa sustentándose, en gran medida, enLas mujeres cortadoras de café, como en el caso de las trabajadoras organizadas en ASMUCAFE en Tacuba, enfrentan una triple discriminación: Por ser mujeres, por su condición de trabajadoras agrícolas y por operar en contextos de alta pobreza. Los datos levantados en 50 encuestas evidencian una situación de vulneración sistemática de derechos laborales en el trabajo de corta de café, particularmente para las mujeres organizadas en el sindicato ASMUCAFE en Tacuba, Ahuachapán. A partir de los datos recolectados en las encuestas, se destacan las siguientes conclusiones:
• Altísima informalidad y desprotección laboral: El 98 % de las encuestadas trabaja sin contrato escrito y ninguna reporta recibir prestaciones laborales como vacaciones, aguinaldo, seguridad social o cobertura de riesgos laborales. Esto refleja una negación generalizada del derecho al trabajo decente, a la estabilidad en el empleo y a la protección social.
• Violaciones al derecho a un salario justo: El 76 % de las mujeres reporta ingresos
mensuales inferiores a $200, una cifra que está por debajo del salario mínimo legal vigente para la recolección de café. Esta situación constituye una infracción directa a la legislación nacional y a los tratados internacionales ratificados por El Salvador en materia de salario mínimo y remuneración suficiente.
• Condiciones de trabajo indignas: Además de la baja remuneración, las mujeres enfrentan condiciones laborales adversas como ausencia de servicios básicos en las fincas (baños, agua, transporte), jornadas extenuantes y falta de espacios de descanso. La estacionalidad del trabajo implica también períodos prolongados sin ingreso, sin acceso a subsidios ni a mecanismos de protección por desempleo.
• Presencia de violencia laboral y de género: Dos de cada diez mujeres encuestadas reportaron haber sido víctimas o testigos de violencia durante la corta de café, siendo la violencia verbal y el acoso sexual los tipos más frecuentes. La ausencia de canales de denuncia, protocolos de prevención y sanción a los agresores refuerza la impunidad en estos contextos rurales.
• Fuerte brecha en el conocimiento y ejercicio de derechos laborales: El 78 % de
las mujeres reconoce tener un conocimiento nulo o parcial de sus derechos 64
laborales, lo cual limita su capacidad de exigir condiciones justas, denunciar abusos o acceder a mecanismos de justicia. Esta brecha está directamente relacionada con los bajos niveles de escolaridad registrados: el 76 % tiene como máximo primaria incompleta o no ha asistido a la escuela.
trabajo informal, estacional y precarizado, particularmente en las labores de corta y recolección.
Este estudio, titulado “Mucho café, pocos derechos”, es una investigación 4
elaborada por la Federación de Asociaciones o Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES), con el propósito de visibilizar y analizar la situación de los derechos laborales en el sector cafetalero, con especial énfasis en las mujeres cortadoras de café. Desde un enfoque de derechos humanos, género y justicia económica, el documento busca aportar evidencia para la denuncia, la acción sindical y la incidencia ante el Estado, las empresas y la cooperación internacional.
Los objetivos de este estudio son: 1) documentar las condiciones laborales reales en las fincas cafetaleras, en contraste con el marco normativo nacional e internacional vigente; 2) identificar las vulneraciones más frecuentes a los derechos laborales, con énfasis en el caso de las mujeres trabajadoras del agro; y 3) generar insumos para la acción organizativa, formativa y política del movimiento sindical salvadoreño y sus aliados. Asimismo, el documento puede ser utilizado como herramienta de sensibilización, formación y defensa ante organismos públicos y privados, tanto a nivel nacional como internacional.
La investigación combina el análisis documental de normativa legal, estadísticas oficiales, comercio internacional; con trabajo de campo realizado en el municipio de Tacuba, Ahuachapán, donde se aplicaron encuestas a mujeres organizadas. Esta aproximación metodológica permite comprender cómo se configuran las cadenas de valor del
café y cómo se reproducen las violaciones a los derechos laborales, 5
particularmente hacia las mujeres trabajadoras rurales.
El documento se estructura en nueve apartados. Se inicia con una revisión del marco normativo aplicable al trabajo agrícola; luego se analiza el funcionamiento del sector cafetalero, sus eslabones productivos, condiciones laborales y actores económicos predominantes. A continuación, se presentan los hallazgos del trabajo de campo, destacando las experiencias de las mujeres cortadoras organizadas en Tacuba. Finalmente, se formulan conclusiones generales y recomendaciones dirigidas al Estado, las empresas, el movimiento sindical y otros actores clave.
Esta investigación busca aportar al debate sobre el trabajo decente en el agro salvadoreño, promover el reconocimiento y la dignificación del trabajo de las mujeres en la caficultura, e incidir en la transformación de las políticas públicas y prácticas empresariales que perpetúan la precarización laboral en el país.
