jueves, 11 de enero de 2024

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domingo, 7 de enero de 2024

El resumen Yo no soy chivato

Técnicas del resumen




Texto   Yo no soy chivato

Resultado de imagen de acoso escolar


“Es el día a día de las aulas, que se rían de un chico, que le acosen. Todos lo saben, los profesores también, pero nadie dice nada. Crees que no es para tanto. El problema es que estas cosas evolucionan y pueden acabar peor. Tú le ves cada vez más triste y piensas, ‘podría haber ayudado”. Deborah es alumna del IES Camilo José Cela de Pozuelo de Alarcón. Tiene 15 años y, sentada en semicírculo junto a un grupo de compañeros, da en el clavo. El acoso escolar solo es posible gracias a la complicidad del grupo que ríe las gracias o calla cómplice. El problema es que denunciar abusos acarrea todavía el estigma del chivato. Los compañeros son una de las claves para frenar una lacra que se vive a diario en los colegios e institutos españoles. Los datos que ha publicado la UNESCO esta semana afecta o ha afectado a uno de cada cinco alumnos en el mundo.
Los expertos identifican a los compañeros, al grupo, como una figura clave para desactivar al acosador. Los padres de Lucía, la menor que se suicidó en Murcia el 10 de enero, han pedido que se revisen los protocolos para detección del acoso, que supuestamente se aplicaron a su hija en el instituto y que no detectaron los abusos que ella les relató meses antes de morir. “No basta con que las escuelas tengan un protocolo de actuación cuando hay acoso. Esto no es una cuestión de víctimas y acosadores. Hay demasiadas personas buenas que miran hacia otro lado. El grupo tiene que estar dispuesto a intervenir a la mínima señal”, señala María José Díaz Aguado, directora de la Unidad de psicología preventiva de la Universidad Complutense de Madrid y autora principal del único estudio estatal que existe hasta la fecha sobre el acoso escolar. Un grupo de alumnos que se para a reflexionar lo que sucede a diario en sus aulas, le da la razón.


Ana, una alumna de la ESO madrileña, sentada en un semicírculo con otros compañeros en un aula, reflexiona así: “La gente que se chiva… Bueno, chivarse es una palabra un poco fea. Esa gente es muy valiente. Casi nadie se atreve por miedo a lo que le estén haciendo te lo hagan a ti. Luego cuando ya se pasa el tema o cambias de clase, te das cuenta de que deberías haber hecho algo porque al final las circunstancias de que te podían haber llamado a ti chivato no son para tanto. El chaval lo estaba pasando mal y tú no hiciste nada. Eso se te queda y luego te arrepientes mucho”.
Estamos en Pozuelo de Alarcón, en el Instituto Camilo José Cela. Son las doce del mediodía y Yousseff, Almudena, Ana, Asier, Abraham, Deborah (todos de 15 años) y Teresa (de 17) acceden a sentarse y a sincerarse. Retratan con crudeza la cobardía, los miedos e inseguridades que habitan las aulas de los adolescentes españoles. Este no es un instituto especialmente problemático, ni ellos son alumnos especiales, pero aquí se trabaja activamente para prevenir. Trazan un retrato del día a día de un centro educativo cualquiera. El resultado es estremecedor.
“No hablas porque tienes miedo a que te puedan etiquetar de chivato y la tomen contigo, a ser el acosado”, prosigue Deborah, que confiesa que juega al fútbol y se planteó dejarlo para no ser diferente del resto de las chicas. “El chivato en realidad es muy valiente”, reflexiona Ana. Esto dicen del silencio:
Yousseff: “Se calla por miedo o porque quiere integrarse con ese grupo. A veces es poder físico, de fuerza o alguien muy querido, el más malote. Estar con él y gozar de varios privilegios como ser respetado te lleva a ayudarle, a callarte”.
Ana: “Si le pegas y tienes a 20 detrás diciéndote ‘qué bien, qué guay eres’ o ‘qué valiente’, no van a parar. En cambio, si le pegas a un niño y te dicen ‘tú eres tonto’, pues vas a parar de hacerlo”.
Deborah: “Toda la clase tiene que saber que quien ríe la gracia al acosador, está participando en el acoso”.




Los chicos también hablan de cómo son los estudiantes a los que todos quieren parecerse, qué significa ser guay y tener el prestigio social que temen perder si se chivan. El chico guay es “malote. Es chulo. Va de subidito. Pasa de todo. Es un graciosillo. Es muy popular. Siempre está rodeado de amigos. Nunca está solo. Todo el mundo quiere estar al lado de él. Bebe, fuma”, explica Ana. “Las chicas guays son delgadas, se arreglan mucho y pueden estar con varios chicos a la vez”, añade Teresa.
Aproximadamente la cuarta parte de los centros de secundaria españoles (23,7% según el Estudio estatal sobre la convivencia escolar, el último disponible, editado en 2010 por el Ministerio de Educación) tienen equipos de mediación para resolver conflictos. En ese mismo estudio, se preguntaba a los alumnos. Cuando sucede un caso de acoso en tu instituto, ¿qué sueles hacer? El 12% dijo que quería intervenir, pero no se atreve porque no tiene poder y piensa que pasaría a ser víctima. De ahí se desprende que tener amigos es una de las principales fuentes de protección. Por eso, no sorprende que las agresiones se ceben sobre todo con los chicos más solitarios. El 32% interviene solo si es amigo y el 36% piensa que debe intervenir en cualquier caso. El 14% se declara indiferente, es decir, aseguran que no intervienen porque ni es su problema ni les parece mal y el 4% participan. En resumen, hay tres grupos de silenciosos: los que solo defienden a sus amigos, los que no se atreven y los que piensan que no es su problema. Juntos suman mayoría.
“El papel de un espectador no tan inocente puede transformarse en el de un testigo resistente o un defensor valiente: una persona dispuesta a defender un objetivo para hablar y actuar en contra de una injusticia”, recoge la autora estadounidense Barbara Coloroso en un libro sobre bullying con un título elocuente: El acosador, el acosado y el no tan inocente espectador en el que refleja que el 86% de los alumnos estadounidenses de 12 a 15 años aseguraron que habían sido insultados o acosados en la escuela, “Acosar es más habitual que fumar, el alcohol, las drogas o el sexo en esas edades”, remarca Coloroso. “El matón ya no está actuando solo: los espectadores se han convertido en un grupo de matones que también denigran el objetivo”.

Tres roles

El espectador, el chivato. Es uno de los aspectos que tratan los programas de convivencia que ha implantado la fundación Anar en 18 colegios. Se trata del programa del Buen trato, en el que participan por ejemplo los alumnos del instituto de Pozuelo y en el que uno de sus objetivos es desactivar el miedo a ser etiquetado como chivato. “Queremos que los alumnos sean conscientes de los tres roles”, Benjamín Ballesteros, director de Programas de Anar. Ya en la primera sesión trasladan el mensaje de que quien es testigo de algún tipo de violencia no debe tolerarla. “Ellos tienen que interiorizar ese derecho y transmitirlo a los compañeros, es un efecto en cadena”.
“Que la Guardia civil vaya a dar una charla es bueno, pero hay que hacer mucho más. Hay que cambiar la cultura”, como en el caso de la violencia de género, recomienda Díaz Aguado. Marta Domaica, experta en convivencia escolar del Ayuntamiento de Pinto en Madrid, cree que las escuelas deben ser “más abiertas y democráticas, donde los alumnos establezcan normas deberes y derechos y los derechos humanos y la no violencia sea uno de los ejes”. Domaica es una de las artífices del programa de desarrollo integral de la convivencia del colegio público Las Artes de Pinto, que este año ha recibido el premio de Prevención del Abandono escolar y la Prevención y Atención del Acoso escolar del ministerio de Educación.
Allí, han diseñado programas de mediación para todos los espacios, el comedor o el patio, donde los profesores tradicionalmente no están tan pendientes. Domaica pone el énfasis en la mediación entre iguales. “Las familias piden más vigilancia, pero no es la solución”, asegura. Para Domaica, como para otros expertos una de las recetas del éxito es que los programas nazcan de los propios centros y que los alumnos lo asuman como algo propio. “La clave no es que venga un grupo de expertos y te lo haga”. En Pinto también se esfuerzan en borrar el estigma del testigo que da la alarma. “El mediador no es un chivato”.

Ideas principales


-El acoso escolar solo es posible gracias a la complicidad del grupo que ríe las gracias o calla cómplice
-Los expertos identifican a los compañeros, al grupo, como una figura clave para desactivar al acosador.

-Casi nadie se atreve por miedo a lo que le estén haciendo te lo hagan a ti.
-“Toda la clase tiene que saber que quien ríe la gracia al acosador, está participando en el acoso”.
-qué significa ser guay y tener el prestigio social que temen perder si se chivan. El chico guay es “malote. Es chulo.





Resumen en cinco líneas

Si no hubiese compañeros que les ríen las gracias, no habría acosadores. Los violentos necesitan el aplauso. Además, la solución parece que pasa porque los compañeros se chiven, es decir que cuenten el problema a un responsable. 
Pero o tienen  miedo o les interesa pertenecer al clan de los malotes.











Cuestiones

¿Crees que el acoso es tan frecuente como dice el texto?





¿Qué opinas del texto? ¿Crees que hace falta que los alumnos denuncien al acosador?









¿Crees que en nuestro Centro hay acoso?












Microrrelato: inspirándote en la foto de portada, inventa un relato.

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Ideas principales











Resumen en cinco líneas











Cuestiones

¿Crees que el acoso es tan frecuente como dice el texto?





¿Qué opinas del texto? ¿Crees que hace falta que los alumnos denuncien al acosador?









¿Crees que en nuestro Centro hay acoso?














martes, 12 de diciembre de 2023

Navidad Literaria


Microrrelatos de navidad




l final de la infancia

Ginés Cutillas (España)

En el colegio lo tenían claro: los regalos de Navidad eran cosa de los padres. Pablito decía que no, que en su casa era Papá Noel quien traía los regalos en Nochebuena. Estaba tan seguro que los apostó todos con los amigos.

Aquella noche, agazapado tras el árbol, esperó con la pistola de su padre entre las manos a que apareciera un año más el hombre de rojo. Sonreía mientras imaginaba la cara de sus compañeros al día siguiente delante de los calcetines vacíos.






NAVIDAD LITERARIA


Estampa de Navidad 


La noche. Cuánta luz.
                                   Y todos vamos,
cargados de juguetes o de joyas,
cruzando una ciudad multicolor y helada
cubierta con racimos de bombillas
azules, verdes, rojas,
                                   que dibujan
la serpiente eléctrica de las lentejuelas de oro frío
en la tirantez aterida del aire.

En los escaparates brilla
la sombra luminosa de otros escaparates
y la desordenada sombra de un mendigo,
y los niños mantienen los ojos muy abiertos.

(El tren y las espadas. Las estrellas.
La nave intergaláctica y la luna.
La muñeca habladora
                                   y esa nieve
que cae sin cesar
sobre la tumba inmortal de nuestra infancia.)

Cuánta luz,
                       desgranada como un confeti
sobre estas alegres calles
por las que todos vamos como brujos felices,
cargados de mortalidad y de regalos.


F.B.R.
(Del libro Escaparate de venenos, Tusquets Editores, 2000)




Y todos vamos
Cargados de




En los escaparates brilla





El tren








sobre estas alegres calles

por las que todos vamos como

cargados de

 






Cuento de Navidad     Ray Bradbury

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque excedía el peso máximo por pocas onzas, al igual que el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

-¿Qué haremos?

-Nada, ¿qué podemos hacer?

-¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.

-Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.

-¿Qué…? -preguntó el niño.

El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer “día”. Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:

-Quiero mirar por el ojo de buey.

-Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.

-Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.

-Espera un poco -dijo el padre.

El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.

-Hijo mío -dijo-, dentro de medía hora será Navidad.

-Oh -dijo la madre, consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.

-Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.

-Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.

-Pero… -empezó a decir la madre.

-Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.

Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.

-Ya es casi la hora.

-¿Me prestas tu reloj? -preguntó el niño.

El padre le prestó su reloj. El niño lo sostuvo entre los dedos mientras el resto de la hora se extinguía en el fuego, el silencio y el imperceptible movimiento del cohete.

-¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?

-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.

Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.

-No entiendo.

-Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.

Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.

-Entra, hijo.

-Está oscuro.

-No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.

.........


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Inventa un final

.......



Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.

-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.

Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

FIN




MÁS CUENTOS DE RAY BRADBURY
MÁS CUENTOS DE RAY BRADBURY
NOCHEBUENA
Eduardo Galeano
Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba detrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedía permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
–Decile a… –susurró el niño–. Decile a alguien, que yo estoy aquí.
[De El libro de los abrazos]

lunes, 11 de diciembre de 2023

Reportaje La generación de los hiperconectados.

 




Cuestiones:


¿Por qué es un reportaje?
Título y significado
¿Qué significa  "armas de doble filo"?
¿A quienes entrevistan?
¿Qué opinas de los influencers?
¿Te sientes identificado en algo?
¿Ves algún peligro?
Aspectos que te gustaron de este reportaje.


martes, 28 de noviembre de 2023

La entrevista


Resultado de imagen de la entrevista

La entrevista



Para hacer una buena entrevista, primero tenemos que conocer cómo se organiza, de qué partes consta:




A.- Partes





La estructura de la entrevista depende bastante del tipo a que pertenezca ésta y de los medios elegidos para su realización; pero, en general, se divide en:




1. Presentación. El entrevistador presenta a la persona objeto de la entrevista, y expone algunos datos relevantes y las razones que motivan su realización.



2. Núcleo de la entrevista. Se inicia con preguntas de carácter general, para entrar enseguida en el tema o contenido principal, y se finaliza con una conclusión.

Cuando ponemos una entrevista por escrito, tenemos que guardar una serie de normas de ortografía. Cada vez que interviene un personaje, hay que escribir delante de sus palabras un guión (-). Ejemplo:

        -¿Qué piensas del juego del equipo?

        -Creo que estamos mejorando mucho últimamente, aunque no nos acompañen los resultados.

También se puede escribir las palabras “pregunta” o “respuesta” (o bien sus iniciales P o R) delante de las mismas en negrita. Ejemplo:
        Pregunta: ¿Cómo te enteraste de lo sucedido?
        Respuesta: escuchando la radio en el coche mientras conducía de vuelta a mi casa.
3. Despedida y agradecimientos. Se dan las gracias a la persona entrevistada por haber concedido la entrevista.

B.- Formato 
En el caso de las entrevistas escritas, como las que aparecen en las revistas o periódicos, hay que usar un buen formato para que también visualmente la entrevista tenga valor. Por eso, debemos incluir, ademas, los siguientes elementos:


  • Titular: hay que incluir un titular atractivo e impactante que podemos obtener, por ejemplo de las declaraciones del propio personaje en la entrevista.
  • Un imagen: es necesario una imagen del personaje entrevistado para darle más valor.
  • Destacados: a lo largo de la entrevista, se pueden incluir los llamados "destacados", que son respuestas interesantes, destacadas a lo largo del texto de la entrevista con un tamaño de letra mayor y entrecomillados. (En el enlace de las entrevistas a los personajes de Pupila de águila tenéis algún ejemplo).

C.- Ejemplos de entrevista: para conocer de primera mano, leer y escuchar algunas entrevistas, aquí tenéis algunos ejemplos

Maluma Premios Juventud.jpg
Entrevista a Maluma


Stephen Hawking parte de entrevista Larry King Live