lunes, 9 de febrero de 2026

 El café es uno de los productos agrícolas de mayor relevancia histórica,  económica y cultural en El Salvador. Durante décadas ha representado una  fuente clave de divisas, empleo rural y exportaciones, aunque también ha  estado vinculado con estructuras de desigualdad social, concentración  de la tierra y explotación laboral. A pesar de su importancia estratégica,  el modelo cafetalero salvadoreño continúa sustentándose, en gran  medida, enLas mujeres cortadoras de café, como en el caso de las trabajadoras organizadas  en ASMUCAFE en Tacuba, enfrentan una triple discriminación: Por ser mujeres,  por su condición de trabajadoras agrícolas y por operar en contextos de alta pobreza.  Los datos levantados en 50 encuestas evidencian una situación de vulneración  sistemática de derechos laborales en el trabajo de corta de café, particularmente  para las mujeres organizadas en el sindicato ASMUCAFE en Tacuba, Ahuachapán.  A partir de los datos recolectados en las encuestas, se destacan las siguientes  conclusiones: 

Altísima informalidad y desprotección laboral: El 98 % de las encuestadas  trabaja sin contrato escrito y ninguna reporta recibir prestaciones laborales  como vacaciones, aguinaldo, seguridad social o cobertura de riesgos laborales.  Esto refleja una negación generalizada del derecho al trabajo decente, a la  estabilidad en el empleo y a la protección social. 

Violaciones al derecho a un salario justo: El 76 % de las mujeres reporta ingresos 

mensuales inferiores a $200, una cifra que está por debajo del salario mínimo  legal vigente para la recolección de café. Esta situación constituye una infracción  directa a la legislación nacional y a los tratados internacionales ratificados por  El Salvador en materia de salario mínimo y remuneración suficiente. 

Condiciones de trabajo indignas: Además de la baja remuneración, las mujeres  enfrentan condiciones laborales adversas como ausencia de servicios básicos  en las fincas (baños, agua, transporte), jornadas extenuantes y falta de  espacios de descanso. La estacionalidad del trabajo implica también períodos  prolongados sin ingreso, sin acceso a subsidios ni a mecanismos de protección  por desempleo. 

Presencia de violencia laboral y de género: Dos de cada diez mujeres encuestadas  reportaron haber sido víctimas o testigos de violencia durante la corta de café,  siendo la violencia verbal y el acoso sexual los tipos más frecuentes. La ausencia  de canales de denuncia, protocolos de prevención y sanción a los agresores  refuerza la impunidad en estos contextos rurales. 

Fuerte brecha en el conocimiento y ejercicio de derechos laborales: El 78 % de  

las mujeres reconoce tener un conocimiento nulo o parcial de sus derechos  64 

laborales, lo cual limita su capacidad de exigir condiciones justas, denunciar  abusos o acceder a mecanismos de justicia. Esta brecha está directamente  relacionada con los bajos niveles de escolaridad registrados: el 76 % tiene como  máximo primaria incompleta o no ha asistido a la escuela. 

trabajo informal, estacional y precarizado, particularmente  en las labores de corta y recolección. 

Este estudio, titulado “Mucho café, pocos derechos”, es una investigación 

elaborada por la Federación de Asociaciones o Sindicatos Independientes  de El Salvador (FEASIES), con el propósito de visibilizar y analizar la  situación de los derechos laborales en el sector cafetalero, con especial  énfasis en las mujeres cortadoras de café. Desde un enfoque de derechos  humanos, género y justicia económica, el documento busca aportar  evidencia para la denuncia, la acción sindical y la incidencia ante el  Estado, las empresas y la cooperación internacional. 

Los objetivos de este estudio son: 1) documentar las condiciones laborales  reales en las fincas cafetaleras, en contraste con el marco normativo  nacional e internacional vigente; 2) identificar las vulneraciones más  frecuentes a los derechos laborales, con énfasis en el caso de las mujeres  trabajadoras del agro; y 3) generar insumos para la acción organizativa,  formativa y política del movimiento sindical salvadoreño y sus aliados.  Asimismo, el documento puede ser utilizado como herramienta de  sensibilización, formación y defensa ante organismos públicos y privados,  tanto a nivel nacional como internacional.

La investigación combina el análisis documental de normativa legal,  estadísticas oficiales, comercio internacional; con trabajo de campo  realizado en el municipio de Tacuba, Ahuachapán, donde se aplicaron  encuestas a mujeres organizadas. Esta aproximación metodológica  permite comprender cómo se configuran las cadenas de valor del  

café y cómo se reproducen las violaciones a los derechos laborales, 

particularmente hacia las mujeres trabajadoras rurales.  

El documento se estructura en nueve apartados. Se inicia con  una revisión del marco normativo aplicable al trabajo agrícola;  luego se analiza el funcionamiento del sector cafetalero, sus  eslabones productivos, condiciones laborales y actores económicos  predominantes. A continuación, se presentan los hallazgos del trabajo  de campo, destacando las experiencias de las mujeres cortadoras  organizadas en Tacuba. Finalmente, se formulan conclusiones  generales y recomendaciones dirigidas al Estado, las empresas, el  movimiento sindical y otros actores clave. 

Esta investigación busca aportar al debate sobre el trabajo decente en  el agro salvadoreño, promover el reconocimiento y la dignificación del  trabajo de las mujeres en la caficultura, e incidir en la transformación  de las políticas públicas y prácticas empresariales que perpetúan la  precarización laboral en el país.


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