"Hace unos días vi un documental fascinante en La 2 sobre los pumas. Resulta que son unas criaturas solitarias; viven siempre aislados salvo en la época del celo, momento en el que machos y hembras se unen formando parejas que duran alrededor de una semana. Durante ese tiempo duermen y cazan juntos y se aparean entre cincuenta y sesenta veces al día; pero después de esa semana gloriosa, de esa primavera feliz y fulgurante que debe de parecerles eterna mientras dura, cada cual se marcha por su lado. Ella, al trabajoso destino de parir y cuidar a las crías; él, a seguir pavoneándose por los montes (el puma del reportaje era un gatazo guapísimo que debía de embelesarlas a todas).
Claro que no todos los animales son iguales. Gracias a Konrad Lorenz, el padre de la etología, sabemos que los patos son unos seres cariñositos y monógamos. Forman parejas estables que duran toda la vida e incluso hay «matrimonios pato» que se hacen castamente cargo de las hermanas de la esposa, hasta que éstas a su vez encuentran marido. O sea, que poseen una propensión innata a formar familiones. Son tan fieles los patos, tan profundos y perseverantes en su afecto, que resultan conmovedores y envidiables. Pero lo malo es que también resulta envidiable, por otro lado, la vertiginosa intensidad del puma. La explosión de sensualidad felina frente a la placidez oronda de los palmípedos.
Se me ocurre que muchos de los problemas que la cuestión amorosa provoca en el ser humano se deben a esto. A que hay personas que son pumas pero quisieran ser patos, y viceversa. O aún peor: a que muchos individuos no terminan de decidirse entre una cosa y otra, porque somos una especie que lo quiere todo. Isahia Berlin dice que los escritores se pueden dividir entre erizos y zorros; los primeros se hacen una rosca y siempre le dan vueltas al mismo tema, mientras que las raposas son bichos itinerantes que avanzan sin parar por asuntos distintos. Si se mira bien, tal vez en el fondo todo se reduzca a la misma cuestión: a un conflicto esencial en el ser humano entre el nomadismo y el sedentarismo, entre el descubrimiento y la construcción, entre quedarse e irse. Entre arder en el presente o vivir a la espera de que el futuro llegue".
Rosa Montero
Resumen
2.Reformulación léxica de
“muchos individuos no terminan de decidirse entre una cosa y otra, porque somos una especie que lo quiere todo”
Opinión sobre
¿Prefieres al puma o al pato? Razona tu respuesta
Morfología de
“Viven siempre aislados salvo en la época del celo”
viven - Verbo transitivo. 3ª persona plural del presente de indicativo siempre - Adverbio de tiempo aislados - Participio masculino plural. Derivada (a/isla/dos) salvo - Preposición en -Preposición la - Artículo determinado femenino singular época - Sustantivo común femenino singular del - Prep más artículo (de+el) celo- Sustantivo común masculino singular
Sintaxis de
1.Resumen " Los seres humanos somos contradictorios por naturaleza, siempre deseamos lo contrario de lo que tenemos. Esto se agudiza en el terreno amoroso, donde nos debatimos entre la tranquilidad familiar del pato o el fulgor fugaz del puma"
2.Reformulación léxica de
“muchos individuos no terminan de decidirse entre una cosa y otra, porque somos una especie que lo quiere todo” "La mayor parte de personas dudan ante una disyuntiva comprometedora, puesto que nuestra condición tiende a la totalidad"
Opinión sobre
¿Prefieres al puma o al pato? Razona tu respuesta ??????
Morfología de
“Viven siempre aislados salvo en la época del celo”
viven - Verbo transitivo. 3ª persona plural del presente de indicativo siempre - Adverbio de tiempo aislados - Participio masculino plural. Derivada (a/isla/dos) salvo - Preposición en -Preposición la - Artículo determinado femenino singular época - Sustantivo común femenino singular del - Prep más artículo (de+el) celo- Sustantivo común masculino singular
65 años de unión musical entre España y Europa quedaron en la nada este jueves cuando la Unión Europea de Radiodifusión decidió que las medidas tomadas para controlar a Israel eran más que suficientes. España se va, ¿podrá volver?
Si hoy subtituláramos la imagen que acompaña este artículo perfectamente podríamos poner un "¡hasta aquí!". España ha tomado la decisión que, con todo el dolor en el corazón de los eurofans, decidió en el mes de septiembre. Si Israel participaba en Eurovisión 2026, España no estaría. Apostó fuerte RTVE, primero con su advertencia; después señalando las debilidades de una Unión Europea de Radiodifusión (UER) cada vez más mermada; e intentando un boicot a Israel en pro de los Derechos Humanos que ha terminado por ser un tiro en el pie para España, pero también para Europa.
Llegó diciembre, llegó la Asamblea de la UER y se decidió no expulsar a Israel y, por consiguiente, que España confirmase lo que ya decidió en septiembre el Consejo de Administración de RTVE. Desde 1961, cuando compitió por primera vez con Conchita Bautista y Estando contigo, España ha participado ininterrumpidamente en la gran final de Eurovisión y es uno de los 10 países con más participaciones, 64. La respuesta de RTVE ha sido contundente y el mensaje de su presidente, José Pablo López, aún más claro. "Lo sucedido en la Asamblea de la UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones, sino un Festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado".
65 años de unión musical entre España y Europa quedaron en la nada este jueves cuando la Unión Europea de Radiodifusión decidió que las medidas tomadas para controlar a Israel eran más que suficientes. España se va, ¿podrá volver?
Si hoy subtituláramos la imagen que acompaña este artículo perfectamente podríamos poner un "¡hasta aquí!". España ha tomado la decisión que, con todo el dolor en el corazón de los eurofans, decidió en el mes de septiembre. Si Israel participaba en Eurovisión 2026, España no estaría. Apostó fuerte RTVE, primero con su advertencia; después señalando las debilidades de una Unión Europea de Radiodifusión (UER) cada vez más mermada; e intentando un boicot a Israel en pro de los Derechos Humanos que ha terminado por ser un tiro en el pie para España, pero también para Europa.
Llegó diciembre, llegó la Asamblea de la UER y se decidió no expulsar a Israel y, por consiguiente, que España confirmase lo que ya decidió en septiembre el Consejo de Administración de RTVE. Desde 1961, cuando compitió por primera vez con Conchita Bautista y Estando contigo, España ha participado ininterrumpidamente en la gran final de Eurovisión y es uno de los 10 países con más participaciones, 64. La respuesta de RTVE ha sido contundente y el mensaje de su presidente, José Pablo López, aún más claro. "Lo sucedido en la Asamblea de la UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones, sino un Festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado". 1. Resumen. 2. Significado de "mermada" y "boicot" -3 Reformulavión.España ha tomado la decisión que, con todo el dolor en el corazón de los eurofans, decidió en el mes de septiembre. 4. Sintaxis de 65 años de unión musical entre España y Europa quedaron en la nada 5. Opinión M
Que un miembro del Big Five --es decir, uno de los países que más dinero aporta al Festival-- y que un país con tanta tradición eurovisiva (65 años nada más y nada menos) es un golpe en el corazón eurovisivo que va a costar asimilar en España, pero también en Europa.
Llegó diciembre, llegó la Asamblea de la UER y se decidió no expulsar a Israel y, por consiguiente, que España confirmase lo que ya decidió en septiembre el Consejo de Administración de RTVE. Desde 1961, cuando compitió por primera vez con Conchita Bautista y Estando contigo, España ha participado ininterrumpidamente en la gran final de Eurovisión y es uno de los 10 países con más participaciones, 64.
La respuesta de RTVE ha sido contundente y el mensaje de su presidente, José Pablo López, aún más claro. "Lo sucedido en la Asamblea de la UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones, sino un Festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado".
Israel critica a España y otros países que pedían su retirada de Eurovisión
La Corporación Pública no ha escondido en ningún momento su malestar con la UER. El secretario general de RTVE, Alfonso Morales, fue directo en su intervención este jueves ante la Asamblea: las reformas son "insuficientes"; persisten "las serias dudas sobre la participación de la televisión israelí KAN"; y la instrumentalización política del Festival es "cada vez más difícil de ignorar".
La participación de Israel recae en la propia UER, según recogen sus estatutos y reglamentos, y no sobre RTVE, aunque sí depende de RTVE participar o no. Las normas de la UER respecto a Eurovisión no son claras respecto a los países participantes que se encuentren inmersos en conflictos bélicos. Por ejemplo, cuando Rusia invadió Ucrania, las cadenas rusas Rossiya 1 y Piervy Kanal fueron suspendidas y expulsadas de la UER. El motivo oficial fue la pérdida de independencia editorial y su papel en la difusión de desinformación y propaganda estatal durante la invasión de Ucrania, lo que supone una violación de los valores fundamentales de la UER y de los medios de servicio público. Su expulsión de la UER trajo consigo la expulsión del Festival.
En el caso de Israel, su televisión es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión desde 1957. El país debutó en el certamen en 1973 y ha participado de manera continua desde entonces, ganando el Festival cuatro veces. La UER podría plantearse algo similar a lo que hizo con Rusia, pero hasta ahora el organismo considera que "todos los miembros de la UER son elegibles para competir en el Festival de la Canción de Eurovisión" y que, pese a las "preocupaciones y opiniones profundamente arraigadas" sobre el conflicto en Oriente Medio, la participación de KAN es legítima bajo las reglas actuales.
M
Que un miembro del Big Five --es decir, uno de los países que más dinero aporta al Festival-- y que un país con tanta tradición eurovisiva (65 años nada más y nada menos) es un golpe en el corazón eurovisivo que va a costar asimilar en España, pero también en Europa.
Llegó diciembre, llegó la Asamblea de la UER y se decidió no expulsar a Israel y, por consiguiente, que España confirmase lo que ya decidió en septiembre el Consejo de Administración de RTVE. Desde 1961, cuando compitió por primera vez con Conchita Bautista y Estando contigo, España ha participado ininterrumpidamente en la gran final de Eurovisión y es uno de los 10 países con más participaciones, 64.
La respuesta de RTVE ha sido contundente y el mensaje de su presidente, José Pablo López, aún más claro. "Lo sucedido en la Asamblea de la UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones, sino un Festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado".
Israel critica a España y otros países que pedían su retirada de Eurovisión
La Corporación Pública no ha escondido en ningún momento su malestar con la UER. El secretario general de RTVE, Alfonso Morales, fue directo en su intervención este jueves ante la Asamblea: las reformas son "insuficientes"; persisten "las serias dudas sobre la participación de la televisión israelí KAN"; y la instrumentalización política del Festival es "cada vez más difícil de ignorar".
La participación de Israel recae en la propia UER, según recogen sus estatutos y reglamentos, y no sobre RTVE, aunque sí depende de RTVE participar o no. Las normas de la UER respecto a Eurovisión no son claras respecto a los países participantes que se encuentren inmersos en conflictos bélicos. Por ejemplo, cuando Rusia invadió Ucrania, las cadenas rusas Rossiya 1 y Piervy Kanal fueron suspendidas y expulsadas de la UER. El motivo oficial fue la pérdida de independencia editorial y su papel en la difusión de desinformación y propaganda estatal durante la invasión de Ucrania, lo que supone una violación de los valores fundamentales de la UER y de los medios de servicio público. Su expulsión de la UER trajo consigo la expulsión del Festival.
En el caso de Israel, su televisión es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión desde 1957. El país debutó en el certamen en 1973 y ha participado de manera continua desde entonces, ganando el Festival cuatro veces. La UER podría plantearse algo similar a lo que hizo con Rusia, pero hasta ahora el organismo considera que "todos los miembros de la UER son elegibles para competir en el Festival de la Canción de Eurovisión" y que, pese a las "preocupaciones y opiniones profundamente arraigadas" sobre el conflicto en Oriente Medio, la participación de KAN es legítima bajo las reglas actuales.
En realidad, este jueves la Asamblea ni siquiera votó si Israel, sí o Israel, no. Se votó si se acordaba continuar con el Festival de Eurovisión 2026 como lo hace actualmente, con algunos cambios en la normativa para controlar las votaciones y la injerencia política en el Festival. Salió por mayoría que sí, que estaban de acuerdo. No hubo más que hablar. A la mayoría de los delegados de las televisiones públicas miembros de la UER les parecía que con eso era más que suficiente. Veremos en Eurovisión 2026 si lo es.
La retirada de España del Festival de Eurovisión, además de poner a España como el primer y único país del Big Five en retirarse por la participación de Israel, también supone una fuerte medida de presión contra la UER, pues los cinco países que conforman este grupo (Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y España) son los que más aportan económicamente al conflicto. España es uno de los países que más dinero y audiencia mueve en el festival europeo. España, que no emitirá ni las semifinales ni la final, pierde la audiencia del evento de entretenimiento que más espectadores genera, pero Europa pierde uno de sus pesos pesados.
¿Se podrá volver? Claro que se podrá volver, pero si se sigue con la lógica de nuestra salida, hasta que Israel no sea expulsada del Festival, España no volvería. Todo puede cambiar y todo puede dar un giro, pero, de momento, esta es la posición de RTVE. Cuando queramos volver, habría que presentar la candidatura y que la UER decida si la aprueba o no. Es decir, seguimos dependiendo de la UER y sin el poder de pertenecer al Big Five, al que podríamos volver, como ya le ocurrió a Italia hace unos años, si nuestra aportación económica a la UER sigue siendo una de las mayores.
La ausencia de España en el mayor espectáculo televisivo de Europa coloca al país como uno de los más combativos contra el genocidio en Gaza, pero supone también un impacto directo en ingresos publicitarios, en la visibilidad internacional de la marca España y en el atractivo turístico vinculado al Festival.
Eurovisión no es únicamente música: es política, como ha recalcado el presidente de RTVE, pero es también una industria cultural que moviliza a millones de espectadores, turistas e inversores cada año. El certamen genera cientos de millones de euros en ingresos para la ciudad anfitriona, que recibe a decenas de miles de visitantes en apenas una semana.
Aunque España lleva décadas sin ganar y sin ser la sede, la emisión del Festival en RTVE arrastra cada año a millones de telespectadores, lo que se traduce en ingresos publicitarios millonarios para la Corporación Pública y en una amplia promoción de la cultura española en Europa.