Cerca de la una de la mañana, la criatura abrió sus ojos amarillos y apagados. Respiró profundamente con un silbido ronco.
Su cuerpo se sacudió.
¿Cómo expresar mi sensación? ¿Cómo describir aquello que con
tanto esfuerzo había creado? Era una catástrofe. Un engendro. Había
trabajado tanto para que su rostro fuera hermoso… ¿Hermoso? Sus
ojos sin luz y su tez marchita y gris, que apenas ocultaba la confusión
de venas y arterias, hacían un rostro inhumano, monstruoso.
¡Para eso había investigado tanto, robado tiempo a mi familia y
a mi salud! Más de un año dedicado de lleno a dar vida a la materia
inerte, ¿y qué había logrado? ¡Un espanto que inspiraba rechazo, repugnancia, horror!
No lo soporté. Salí corriendo del laboratorio y me encerré en
mi dormitorio, con los nervios de punta. Traté de pensar qué hacer,
pero la cabeza se me partía de dolor y me sentía agotado, sin fuerzas
para nada. Me recosté e intenté descansar, dormir un poco antes de
tomar una decisión. Pero apenas me adormilaba, me despertaba una
pesadilla. En una de ellas, Elizabeth se me acercaba por la calle y yo
me sentía feliz de verla. Cuando la abrazaba me daba cuenta de que
estaba abrazando un cadáver, un cuerpo helado, sin expresión, con
gusanos entre los pliegues de sus ropas.
"Esta es la historia de cinco años que mi familia y yo pasamos en la isla griega de Corfú. En principio
estaba destinada a ser una descripción levemente nostálgica de la historia natural de la isla, pero al
introducir a mi familia en las primeras páginas del libro cometí un grave error. Una vez sobre el papel,
procedieron de inmediato a tomar posesión de los restantes capítulos, invitando además a sus amigos.
Sólo a través de enormes dificultades, y ejercitando considerable astucia, logré reservar aquí y allí alguna
página que poder dedicar exclusivamente a los animales.
En el texto que sigue he intentado dibujar un retrato de mi familia preciso y ajustado a la realidad;
aparecen tal como yo los veía. Para explicar, empero, algunos de sus rasgos más curiosos, debo señalar
que cuando fuimos a Corfú todos éramos aún bastante jóvenes: Larry, el hermano mayor, tenía veintitrés
años; Leslie, diecinueve; Margo, dieciocho; y yo, el benjamín, me hallaba en la tierna e impresionable
edad de los diez años. De la de mi madre no hemos estado nunca muy seguros, por la sencilla razón de
que no recuerda su fecha de nacimiento; todo lo que sé decir es que era lo bastante mayor como para tener
cuatro hijos. Mi madre también insiste en que explique que es viuda, porque, según su sagaz observación,
nunca se sabe lo que puede pensar la gente. "
Describe a tu familia y luego a ti dentro de ella.
Describe tu personalidad, gustos y expectativas
Tu nueva familia. datos , vida, personalidad, aficiones y expectativas.